Hace unos días, en mi última visita al oncólogo,
entró en la consulta el Doctor Luis de la Cruz, jefe del Servicio
de Oncología Médica en el Hospital Universitario Virgen Macarena. Me preguntó si
yo era Trinidad, a lo que, por supuesto, asentí. Y me dijo entre otras cosas,
que no vienen al caso que he de ser consciente y considerarme una sobreviviente…
Más tarde, otro día, leo en una novela casi intrascendente,
esta frase: “El que sobrevive no es el
más fuerte, sino el que mejor se adapta…”
Busco el dicho en Google y veo que su autor fue Charles Darwin, quién dice: "No es la especie más fuerte la que
sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta a los
cambios".
Y, otra cosa no, pero adaptarme a los cambios que
esta enfermedad ha causado a mi vida creo que lo he hecho con celeridad y sin
demasiado trauma. Aunque bien es cierto que con algo de dolor.
El pelo, que es lo de menos, la figura, la movilidad,
los días cedidos a la cama, al hospital, al sueño impuesto… El bastón, el
andador, la cuasi invalidez. La pérdida de autonomía, el depender de otra
persona, el no poder tirarme al suelo mientas abrazo a mi nieta ni cogerla en
brazos ni…
En fin…que seguiré adaptándome a la pérdida de mi íntima libertad
hasta el último suspiro.
Trini Reina/Mayo 2019
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