22 de abril de 2018

El vigía


El  vigía reposaba en su poltrona. Sus deformes pies apoyados en el panel de mandos. La triangular cabeza el en respaldo. Semicerrados los oblicuos ojos. En éstas, un sonido atronador se oyó rompiendo el hondo silencio y una riada de luz acabó de despabilar al extraño centinela.
- Ya están otra vez estos terrícolas fastidiando el universo con fuegos de artificio - se dijo.Y poniendo en marcha su nave abandonó por esa noche su zona de vigilancia…
©Trini Reina/octubre 2005

19 de abril de 2018

El sol tras los visillos


El sol traspasa los visillos,
encandilándolos,
y un rayo se asienta (isla de oro)
sobre las baldosas.
Aires de mayo
amenazan las persianas,
que repican en sus rieles
como un  tren paralelo.

Un silencio a dúo
se rompe en amor y gemidos.
Almas que reviven en el desafío,
cuerpos que luchan hasta apagar
la violeta pasión de sus cenizas.
Dos corazones en la línea de un latido.

El aire se vuelve huracán en los relojes,
y la luna, adelantada, aquieta los visillos.
La isla sobre las baldosas se viste de plata.
Y sabe el adiós a grito.
©Trini Reina/marzo 2010
Obra de Karen Aghamyan

17 de abril de 2018

Tarde de abril


Un capote de nubes enluta la tarde, tan azulada minutos antes. Aún no llueve, pero ya clamorean los truenos en la lejanía. Algunos niños vocean en el soportal, disputándose la pelota, emulando a sus jugadores favoritos. En casa duermen una siesta pasada de hora y el vecino de abajo escandalosamente estornuda. El tráfico disciplina al asfalto, recién restaurado, y el viento goza soliviantando ramas de árboles, autóctonos y exóticos, del jardín frente a la ventana. Asomada a ella, observo a los gorriones, que  caminan a saltitos, picoteando algunas migas de pan que les arroja la viuda de la buhardilla. El espíritu se confabula con el entorno y un deja vu me traslada a un escenario enmarañado a los caireles de la memoria.
Tarde de abril. Desde mi atalaya la calle es platea donde desfilan, irrepetibles, los instantes de la vida.
©Trini Reina/Abril 2010

15 de abril de 2018

Contemplación


La mujer del cuadro me contempla desde la inconclusa sombra de sus pestañas. Su rostro oblongo golpea el esqueleto de mis ojos, recostados en su finura. Siento como la clausura que la abate escapa del lienzo y me traspasa. El espacio se torna silencio. Silencio que rompe el reloj, donde los minutos se malogran.

Con sus labios de agua, la mujer del cuadro parece ansiar narrarme su historia; pero los pinceles voz le negaron.

La tarde reverdece y el sol desgarra las vidrieras con potencia airada. La mujer del cuadro se retrae ante tan alta luz y deja de girar en las curvas de mi retentiva. La comunión del instante pliega velas y me abandono en  la salina feraz que desecó la marisma azul de mis lágrimas.
©Trini Reina/Mayo 2010
Obra de Isabel Navarro Verdú

12 de abril de 2018

Instantes


Entre tus manos confinaste las mías;
nunca hubo prisión más dulce.
Todo el peso de tu deseo
en aquella caricia,
todo el ancho del amor
en la yema de mis dedos.

Luego, aún las manos fundidas,
apartamos de ellas la mirada,
y se encontraron nuestros ojos.
Espejos que jamás necesitaron
la pericia de la palabra.
Todo el peso del  deseo
en ese tu contemplarme,
todo el ancho del amor
en mis pupilas.

El mundo detenido.
Interrumpieron los pájaros el vuelo.
Cesó el viento de bambolear ramas.
Hasta el mar enmudeció las caracolas
y decretó silencio a sus olas.
Todo el peso de tu deseo
a mis sentidos suspira.
Todo el ancho del amor,
en mi corazón danza.

Tú y yo,
suspendidos en ese instante recogido,
donde concordaron nuestras almas.

®Trini Reina/28/08/2008
Obra de James Crandall

8 de abril de 2018

Geometría de la pasión

Por ti se agitaron las arterias
y se hizo espuma el circulo
donde languidecía.

En tus laderas crecieron
las flores que azulean mis valles
y el cuerpo se nombra tuyo.

Las horas ya no se suicidan en los relojes
y tañen en tus ojos clandestinos.
Se desarmó el sortilegio
que constreñía
el árido calendario de mi vientre
y descubrí
de la pasión
su geometría. 
©Trini Reina/2010
Obra de Félix Vallotton 

7 de abril de 2018

Abril...


Trae abril aguas de recuerdo.

Amaneceres azules con blancos lunares.
Crepúsculos que se alargaban hasta elevar las lágrimas. Gaviotas que explayaban su libertad ante nuestros ojos, logrando que anhelásemos, como nunca, la alegre insurrección de unas alas.

Regresa abril perturbando mis sentidos, al dolor adormilados. Trae aromas de mar, murmullos de apacibles olas, suspiros de brisa jugando entre arenas y mareas… Retratos en sepia, que se despliegan en la memoria, soliviantando la paz de las pupilas.

Nace y muere abril. Inicia y cancela hojas en el calendario, mientras una página perdura indeleble en su inmarcesible transitar.
Reminiscencias de aquel abril, sobrado de lunas,
que dolorosamente contrasta con éste,
tan corto de estrellas.
©Trini Reina/23 de abril de 2008

3 de abril de 2018

Momento...(De lo Cotidiano)


En esta tarde sabatina y ancha paso las horas leyendo a  poetas casi desconocidos, y en cada verso se acrecienta en mí la tristeza al percibir tanta belleza relegada.

En la calma profunda donde me hallo, de repente algo me sobresalta. Es un cohete que estalla y rompe el hilo del penúltimo poema.
Vuelvo  mis ojos a la transparencia de la ventana y percibo cómo el aire es caricia brusca sobre las ramas que oscilan alocadas en el jardín de enfrente, mientras el sol va plegando sus cabos amarillos.
El tiempo de las afueras parece desapacible; cosas de la primavera que, a veces, se deleita jugando a ser otoño. Los sonidos  de la calle traspasan los cristales: el constante rachear del tráfico, las altas risas adolescentes, el murmullo del partido en el patio cercano, algún pájaro arribando al nido, más cohetes…
Dice el reloj que son las siete y la luz rojiza del cielo lo certifica.
Una motocicleta acelera al sobrepasar  la rotonda  y, a su paso estruendoso, el silencio decide acentuarse.
Entonces, regreso a mis libros y, mientras sus obras leo, libero a estos poetas del parcial olvido.
©Trini Reina/Marzo 2011

26 de marzo de 2018

Máxima III


Al igual que hay lobos con piel de cordero, 
hay corderos que se excusan en la debilidad
 para simular la holgura de su cobardía.
©Trini Reina/mayo 2007
Obra de Franz Marc 

24 de marzo de 2018

Versóleos X


Aquella noche, entre infinitas.
Aquella noche,
prostituta del insomnio,
se sacudió el peso de los párpados
y vistiéndose de frío,
-aún extraviado de sueño-
culminó su arribada.

De nieve.
De nieve traía la cara
y ladraban chacales en su pecho.
De sus manos,
raído,
caía el equipaje
que impoluto se llevara.

En silencio,
temeroso de que la voz
mostrase la hiel de su fracaso,
quijote malherido
por las tijeras violentas
del destino,
vencido,
a su origen retornó.
©Trini Reina/noviembre 2013
Obra de Eugeniusz Zak

18 de marzo de 2018

Entelequia XV

No hay respuesta.
La negra boca de su alcoba
bosteza fantasmas y escalofríos.
Pálpitos erráticos
restallan sobre la entereza y se vuelve dolor el aire.
Fuera, la aurora vomita premuras y malvas.
Mi llamada aúlla al claror del vacío
y una salina cuarteada imposibilita el paraíso
de las lágrimas.
La conciencia es una catástrofe,
y en el alma,
un dragón adelgaza sus astas
dispuesto a cornear  la confianza.
 ©Trini Reina/Marzo 2010
Obra de Henri de Toulouse-Lautrec

14 de marzo de 2018

Auroras...


Por una calle en ascuas camina.
A largos pasos,
sobre el negro asfalto.
Negro,
como la boca de un puma
de dientes adelgazados.
Camina,
a solas,
sin otra alma que abrevie la estela
de sus andares esclarecidos.
Sola.
Todo su afán
en la aurora que vislumbra,
más allá de las fronteras
de esta ciudad
aliada de las sombras.

©Trini Reina/Octubre 2011
Obra de Janet Ternoff

11 de marzo de 2018

Pequeñez de primavera III


El aire trae aromas a montañas empapadas
a ríos rumbosos en aguas y saltos
a  frondas esponjadas de ramas y verdes
a árboles lustrosos
                                 sin el polvo de su letargo.

El viento trasmite memorias de lluvias
y el limo dibuja mareas en los charcos
Se anega el campo y retoza 
                               en savia y barro.

Palpitan las raíces escalando desde lo hondo
Laten las yemas precoces despuntando en hojas
Aletean las flores (crisálidas quietas) centuplicándose
                                 como centellas de rubores.

La Tierra es mujer
Mujer grávida entregada al parto.
©Trini Reina/ marzo 2018
Obra de Claude Monet

10 de marzo de 2018

Avenate XIV

Quizás, algún día, ellos lean mis poemas.
Ya me habré ido por los caracoles del aire...

Desdoblarán la profunda galería que, a versos, concibió mi alma, y noción tendrán del extraordinario universo que enfilé todos estos años, en que ellos llevaban las manos pobladas de errores, o rebosantes de complacencias.

Quizá yo, desde tan lejos como me traslade la muerte, los mire alguna tarde y con  amargura vea como aquellos sentimientos  impregnan sus ojos. Y puede que, con un pañuelo de nubes, sin que casi me perciban —tal cuando vivía— les enjugue las póstumas lágrimas.

Aunque más probable será que mis poemas languidezcan —de polvo y abandono— sobre la estantería, donde con elevado júbilo interior, los recopilé . O, que en un distanciar, para que no duela, acaben arrojados al contenedor azul de la avenida.
©Trini Reina/abril 2010

7 de marzo de 2018

Brevedad

La vida es terriblemente larga o cruelmente breve. Y quién sabe qué apremios, o qué arrastrarse quedamente, nos depara el porvenir. ¿Quién se acuerda fielmente del camino que, olvido a olvido, fue encubriendo la maleza de los años? ¿Quién augura verazmente lo que hallaremos tras el próximo recodo? Entonces... ¿por qué ir más allá del hoy si casi nada de lo que pronosticamos tiene el don de convertirse en realidad?
© Trini Reina/ 01/10/2007

6 de marzo de 2018

Poecuento

En el lago adormecido
las estrellas se acicalan.
Trepida el bosque rumoroso
y la fuente llana.
Subyugan a la noche
laberintos y llamas.
La luna mengua y mengua,
acunándose en el agua.
En la hojarasca umbría
concierto de  ranas.
El aire sereno las contempla
invocando albas.
©Trini Reina/Mayo 2010
Obra de Leonid Afremov

4 de marzo de 2018

Regresares


A solas cruzas las regiones
donde se engendra el poniente.
Las palmatorias del alba
alumbran tus huellas
en esa tierra de ortigas
que devasta el alma de los justos.

En este anti-paraíso
fanáticas pesadillas
te descubren
y un dolor largo,
como río hacia su delta,
se acuna en tus ojos de abismo.                

Igual que un águila
sobrevuelas la amargura,
hasta avizorar las lindes de la victoria.
Nadie te aguarda al otro lado.

Y sola,
como en el origen,
a Ítaca vuelves.
©Trini Reina/20 de marzo 2012

3 de marzo de 2018

Lágrimas dulces


Al fin, arribó el amor, aquél codiciado amor; el de la rezagada espera…

Se extinguió la incertidumbre, el prolongado deshojar de margaritas; la cáustica duda.
La certeza, pañuelo en mano, se hizo visible, llorando lágrimas dulces.

El corazón encomia su victoria y estrena tembloroso repique. Y a lo largo y ancho del alma, se extiende, untuosa, una dulce melancolía…

Destemplados adioses recibe la soledad, ésa perseverante y leal compañera que, desde ahora, tendrá que inquirir paisajes ajenos donde erigir su nido…
©Trini Reina
21 de junio de 2006

1 de marzo de 2018

...Llueve


Llueve sobre las cinco
de este festivo de emblemas defendidos.

Llueve
-como sin querer-
leves gotas de agua leve
sobre la calle, sin un alma.
En la sala semioscura
la soledumbre se acrecienta y me ciñe
como inoportuna resaca.

La víspera enerva sombras
y en el jardín de enfrente se confunde
el pino y la araucaria.
El silencio ya es bullicio
amenazando mi coraza.

Cuando asoma la noche,
el abandono cobra dolor
y morada.

Es festivo y llueve.
Y mi razón, cabizbaja,
otorga nombre a sus lágrimas.
©Trinidad Reina/2018


28 de febrero de 2018

Contigo...

Tú, que me ofrendas la palabra serenada
y el tácito suspiro;
tú, oasis transparente en mis desiertos,
marisma inalterable de mis delirios;
tú, dogma y armonía,
generosidad sin contemplaciones;
tú, ser sin dobleces ni aristas,
cálida ola arribando en mi alma,
flecha ardida en mi corazón.

Contigo, de las soledades deserto.
A tu lado, de los silencios dimito.
©Trini Reina/2008
Obra de Leonid Afremov