21 de agosto de 2017

Afines como la música

Con tus ganas,
con mi anhelo.

Con la falla de tu ojos peregrinos,
con la flama de los míos pintureros,
con el hado de tus ases sin divisas,
con mi fe cultivando sueños,
con el olvido en sus andenes,
con la ilusión rompiendo vuelo,
con tus temores derrotados,
con mi alegría lejos del suelo,
con la cordura sin equipaje,
con la pasión hilando besos,
con la distancia en bandolera,
con el fracaso a contraviento.

Afines
como la música vamos.
Con tus ganas,
con mi anhelo.
 ©Trini Reina/2013
Obra de Rob Hefferan

18 de agosto de 2017

Tardes sin voz

Esta tarde sin ti
se alarga y azulea
como tinta derramada.

Los minutos, sucediéndose,
fraguan senda y surco
en la soledad que me puebla.
Entre mis manos, el papel se inquieta,
sobrellevando su blancura.
Pide palabras, voces,
signos afines al espíritu y sus cadenas,
mas la luz de la certeza extiende sus hélices
en el aire detenido de la estancia.

Ni palabras ni presencia vendrán
Esta tarde a resguardarme.
©Trini Reina/2011
Obra de Marc Chagall

16 de agosto de 2017

De lo Cotidiano / Amanecida

 
Observo al día que flamante nace  -ahora tan nuevo, y viejo en horas-
Pregunto al rosicler qué traerán hoy sus nubes desvaídas,  pero el silencio es respuesta que ni resta ni otorga.  El aire promete alivio en este verano que caduca y es una delicia su límpido aroma. Los sonidos son distintos que ayer y, sin embargo, afines. El jardín languidece un punto más,  añorando una lluvia salvadora.  Ante mis ojos embargados una hoja cae  en su temprana muerte.
De la noche y sus desvelos sólo queda un recuerdo ingrávido. Tinieblas.
La inquietud virulenta, que en mi corazón se elabora, pierde tenebrosidad ahora que el cielo derrocha claridad sin remiendos de sombra, e intento fugarme del trémulo latido que al alma trastorna.

Observo al día que flamante nace, con un déjà vu que me desborda.

©Trini Reina/2009

15 de agosto de 2017

Mísera de estrellas

Mísera de estrellas,
esta noche potente
que a su guarida
me arrastra.
En el firmamento del alma
no hay voluntad que,
a fuerza de albores,
evite mi caída.
Y desciendo
a ese abismo donde,
soberana,
se dilata la tristeza.
©Trini Reina/Enero 2009
Obra de Francis Bacon 

14 de agosto de 2017

Y vibró...

Y vibró:
de ternura
de deseo
de dicha acanelada
por el atlas de su cuerpo

Y vibró:
de dulzura
de sustento
de pasión arrebolada
en el vértice de sus senos.

Y vibró:
de premura
de consuelo
de lumbre fascinada
sobre el alba de su sexo.
©Trini Reina/2010
Obra de Andrea Kohn

12 de agosto de 2017

Cenizas...

Ayer murió el amor nuestro:
No hubo réquiem ni campanas;
no hubo dudas ni pañuelos;
no hubo piedad en la partida;
no hubo clamores ni tormento;
no hubo juez ni veredicto;
no hubo trauma ni esmero;
no hubo signos profanados;
no hubo epílogo ni pretextos.

Difunto nuestro amor,
cenizas sus huesos.
©Trini Reina/2008
Obra de Christopher Thompson

10 de agosto de 2017

Desvariando...

Es un castillo.
Un castillo de setenta metros, sí, pero mi castillo.
Sus techos son cada vez más altos
(por mi cada vez menor estatura);
Y el suelo más bajo
(por la oxidación de mis huesos).

 ¡Es tan lindo mi castillo!  ¡Y tan azul...!
¡Y qué comodidades tiene! 
Libros, sofá, pocos espejos,
camas tan anchas como páramos,
pañuelos, libros, tres tiestos con plantas,
la cafetera, silencio, cuadernos,
tinta, amor, libros, calma.

Pero lo más amable es su balcón.
Perdón, le he dado ínfulas,
y apenas es ventana.

Al balcón–ventana me asomo,
como una princesa que algo espera.
No, no una princesa cualquiera.
No espero príncipes azules
o adalides que me rescaten. 
No sé qué es lo que espero ahí,
al borde de la ventana.
Acaso, sentir el aire, aspirar, respirar,
suspirar con los cambios del celaje:
las formas de las nubes cuando se emborregan, 
se atormentan, 
o  ruborizan o adelgazan…
Y perseguir con los ojos  a  la luna,
amarilleando en la noche,
                   o blanqueando en los celestes de la mañana.                                                                      Y, cuando llueve…

La libertad reside en mi castillo.
Salir de sus murallas me aprisiona de forma extraña,
No me seducen festejos, ni excursiones, ni viajes…
Debe de ser que mi corona se trocó por canas. 
Que en la piel, los años, a arrugas trazaron sus límites.
Que a espacios cada vez más reducidos
el tiempo me reclama.
¡Cuánto pesa la calle, la gente, los deberes, el mañana…!
©Trini Reina/12 de julio de 2012
Obra de Robert Burns

8 de agosto de 2017

Auroras de la voz

Entre las palabras
-auroras de la voz-
impresos van los sentimientos.
Acaso una coma les salve
de la crudeza
y los puntos suspensivos
concedan venia al alma,
para acallar aquello
que sobrepasa al sentir
y traspasa
el núcleo de la herida.

Hay palabras que buscan
el útero de un poema
para desangrarse.
©Trini Reina/junio 2010
Obra de E Blair Leighton

6 de agosto de 2017

Calladamente...

Todo lo que era mío,
lo innato y lo adquirido,
abandonarse desea.

Desnuda
-más incluso que cuando nací-
me voy.
Sin gloria me alejo,
pero libre.

Ya ni la carcasa me pertenece,
ni las vértebras
de esta osamenta al fracaso dictada.
Sin hostilidad marcho
y calladamente.

Si me ves desdibujarme,
dime adiós
y ahórrate el pañuelo.
Aquí dejo el dolor,
al fin lo vencí.
A la inmensidad me lego.

Desvestida de temor y sin sudario,
transparencia, sal,
polvo inasible al viento,
sin gloria, pero libre,
me alejo…
©Trini Reina/abril 2017

5 de agosto de 2017

Hastío de estío

Contra el pájaro alocado
que rasga su sueño
y al insomnio le somete;

contra este estío desaforado
en que, ardidas sus ideas,
de anchura mueren:

contra un temor primitivo
que a torbellinos constantes
penetra y duele;

contra el plomo maldito
que a su soledad se prende
y la eleva
hasta una cúspide inherente:

contra aquella quimera,
feligresa del olvido,
y,  aún así, omnipresente;

contra esa indiferencia glacial
donde se parapeta
-izando la hipocresía-
la vacua gente;

contra esta luna impávida,
que por el horizonte desciende,
y no le roza siquiera
con su aleve luz,
las sedientas sienes;
Contra el desaliento inusitado,
contra la felicidad incoherente;
contra ese “yo” confuso
que en el alma florece,
y al que el “yo” superficial,
ni condena ni defiende.

Así se siente:
a contratodo,
a contravida,
a contramuerte.


©Trini Reina/agosto de 2009 
Obra de Anna Razumovskaya 

4 de agosto de 2017

Junto a la orilla...

Junto a la orilla,
la mujer
es puñal de luz
hiriendo de muerte
a la noche.

El mar la convoca,
la palpa,
la seduce,
la ciñe,
la empapa.
El mar…
quejido de ida y vuelta
desgajando el silencio
en que su piel se hiela.

En la arena,
el primer sol descubre
-entre plumas y algas-
las sandalias
-alineadas con esmero-
y la blusa
que el agua rechazara.

Y en el aire
se hace ala
la aguda ausencia
de la que ya no es.
©Trini Reina/26 de mayo 2012

3 de agosto de 2017

La oscuridad del contigo

De algodón dulce,
tu palabra.
Densa a oído ajeno,
superflua y pegajosa
para quien intuye banalidades.

De algodón dulce tu verbo,
y pomposo.
Sorda fui a requiebros
insustanciales
y a tiempo huí del almíbar
que manaba tu adjetivo.

Ahora
aspiro, libo, lamo,
trago silencio
y al pronombre me abono.
Con pericia sostengo la estrategia.
Yo, mí, me…

La soledad es apacible
permisible y benéfica.
Lejos camino
de la oscuridad del contigo.
©Trini Reina/junio 2017
Obra de Caitlin Russell

2 de agosto de 2017

Despertar ...

Ya tú eres hombre, ya tú duermes,
mí amigo, ea…
José Hierro
                                                                        
Llegue temprano la aurora
a tus sienes de niebla.
Que la luz del poniente en espuma
funda tus cadenas.
Y, al despertar sean mis brazos
la cumbre que te libera.

Despierta, despierta,
mi amigo, ea…
©Trini Reina/2012

1 de agosto de 2017

La niña surge del agua...

La niña surge del agua,
manantial estrenando vida.
Entre sus manos de espuma
lleva la brisa tendida

La niña sube del agua,
y yo la observo rendida.
El sol de su risa traslada
la tristeza a su guarida.

¡Lluéveme, niña, de luz y agua!
¡Lluéveme de savia y dicha!
©Trini Reina/2010
Obra de Joaquín Sorolla

31 de julio de 2017

Silencio...

¿Por qué no  callas?,
 y acatas el duelo que me asola.
Y te guardas en el silencio…

¿Por qué no callas?
Que yo abandonaré mi casa,
sin llaves en las manos
y tu traición en la maleta.
©Trini Reina
27 de octubre de 2012
Obra de Steve Hanks

30 de julio de 2017

Pase la noche...

Se acerca la noche
con sus broches esqueléticos.
En la almohada
se baten audacia y miedo,
y la cama devora un día más
de los que te dieron.

Esta rapidez
de las horas que gastas,
el ir y venir, que se sucede,
el dónde, el hasta cuándo,
el cómo te cazará
esta noche que rechazas…

Y restas.
Cada noche es una resta.
Mientras sumas por el alba,
mientras cierras diques al consciente,
mientras acabas
-como siempre-
por confiarte al sueño…

El sueño:
Esa mentira que te suele cobijar.
©Trini Reina/2011

29 de julio de 2017

Eterna noche

Eterna noche
de fantasmagóricas lunas
y estrellas ciegas.
Exaltadas pesadillas
brotando del abismo
donde el día las arroja.
Los sueños huyen de la almohada
y reptan por los pliegues del embozo
buscando libertad

en la aurora prometida.
©Trini Reina/2008
Obra de Isabel Navarro Verdú

28 de julio de 2017

Tránsito

La ciudad,
temprano,
extienden sus biseles.
Suspirando hacia poniente,
erige ramales celestiales
y sueña pasados y conquistas.

Un aire de olas rojas,
invade las catedrales de lo inasible.

Tarde,
con donosura,
la ciudad recolecta sombras
y tutela símbolos
mientras se adormece
tras sus riberas
de plata y barcos.
©Trini Reina/Julio 2011
Obra de Joaquín Sorolla

27 de julio de 2017

Tizón

Tiene recta alzada y breve  rabo atizador. En sus  ojos, carbón insondable, anida la ternura. Suave, como almohada de tinieblas, su fiereza nunca colmó dedal.  El mapa de su pelaje es tan grato de acariciar que a menudo los niños del barrio lo atormentan a cosquillas, y él, ladrando, gozosamente ladrando, se disuelve de alegría.

Cuando su cánido saber le indica que me venció el hierro del silencio, de un brinco posa sus patas en mi talle, y yo, en sus orejas, que de tan erguidas rompen las curvas del aire, musito pesares que a mi alma inquietan.  Entonces, Tizón, frotando  la escarcha de su hocico en la laguna de mi regazo,  a contra cauce, me arranca una sonrisa confortante. 
©Trini Reina/octubre 2010

25 de julio de 2017

La música...

La música, la música elevándose por sobre las ruinas de la ciudad violada. Un mar de escombros manchan las calles. Heridos los hombres, heridas las banderas, los árboles heridos....

En mitad de la devastación, abandonado, surge un piano y se enciende bajo unas manos vacías de victorias, y los perfiles de la desesperanza por un instante se equilibran. Suenan las notas y traspasan paredes quemadas,  y atemperan los grises gélidos de la nieve, mientras la angustia aplaca su flama en estas almas abatidas por la batalla.
©Trini Reina/2010