19 de octubre de 2017

La tentación de las tinieblas

Resides ahí, en un saliente, de cara al precipicio;
tú, a quien tanto amo.
Te bamboleas, mostrando tu insolente sonrisa de estrellas
y a mi corazón lo invade en hordas la angustia ciega.
Me obstino en ampararte con mi sombra,
Y, sublevada, con mis frágiles fuerzas pugno
por evitar lo irrevocable: tu destino.

Infatigables buitres te sobrevuelan.
Carroñeros que tú mismo atraes a tus aires.
De rocas hace tiempo se perfilan tus caminos
e, insurrecto, te niegas a esquivarlas.
Te deslizas presuroso hacia un mar de hostilidades,
sin calibrar el peligro de sus tortuosas orillas
y aún en tu delirio, ondeas ufanamente las banderas,
así la ola más fiera te avizore y trague.

Ya las palabras que ante ti esgrimí perdieron sustancia,
y mis armas -por siempre blancas- de estériles se oxidaron.
Y aquí estoy, impotente ante las tinieblas que te abarcan
y a las que, inconsciente y desnudo, codicias prodigarte.

Y sé, porque mi amor por ti es infinito,
que, incluso hasta esas tinieblas frente a las que
con tanta fe luché para evitarte,
me adentraré contigo...
©Trini Reina/setiembre de 2008
                                                              Obra de Dame Laura Knight

16 de octubre de 2017

Pequeñez 72

El lago amable de tus ojos
humedece de ternura
el agosto rebelde
que abrasa mi sangre.
©Trini Reina/2017
Pintura de Irene Sheri (Fragmento)

15 de octubre de 2017

Cumbre...

La caótica constelación de tu sangre,
tus ojos de mar o gato,
la levedad sonora que tu pecho agita,
el ajuste de tu lengua a la geografía de mi boca,
la fuente aleve del instinto,
la libertad sin sombra del deseo.

Todo se torna voluptuoso.
Plenitud logrando su cumbre.

Y yo, suspendido en tu aurora, tiemblo.
Tiemblo,
de premura y fiebre.
©Trini Reina/Octubre 2017
Obra de Jacqueline Osborn

14 de octubre de 2017

Mi soledad y yo...

Mi soledad y yo hace tiempo que firmamos una alianza de no agresión: testigos fueron su malasombra y mi hastío.

Ella hizo voto de no tiranizarme con su insidia. Y yo, prometí no acunarme junto a sus zarpas. 

De vez en cuando, me dejo arrastrar hacía su silencio y ella, leal, me zarandea recordándome nuestro convenio.

Otras, es ella, olvidadiza, quien se cuela por rendijas y puertas; viscosa y muda, y yo, para que no me seduzca le cierro  mis recovecos.

Cuando en los alrededores la algarabía hiere mi sosiego, la reclamo, y ella a mí acude engalanada de añil. Y entonces yo, cansada, me dejo acariciar por sus manos arrulladoras…

Pero, cuando sin requerirla aparece de negro paño vestida, antes de que macule mí alma; extraigo de mi seno el pacto sellado, y le recuerdo su compromiso; y aunque ella se empecine, y pretenda quedarse en mis estancias más de lo acordado,  me armo de voluntad y la desdeño.

Mi soledad y yo…
Llevamos años gozando de una sublime coexistencia.

©Trini Reina/1 de agosto de 2005
Obra de Eduardo Argüelles

12 de octubre de 2017

Contrapunto

Un desaliento afilado
horada tus huesos de siglos
y, esa impiedad
-de alas generosas-
define los ejes del cuerpo
y su biografía.

A pulmón abierto imploras osadía
al espíritu descendente;
fustas que esgriman el contrapunto
a su derrota.

Y, flameando redaños y afanes,
vas de rabia infecunda
a furia libertada,
tratando de inyectar mediodías,
al sur de tus cepas azuladas.
©Trini Reina/2011
Obra de Stojan Milanov

11 de octubre de 2017

El rocío...

El rocío nocturno
calma la sed de la rosa.
Fugacidad que no toca la tierra;
pero suaviza pétalos al azar.
©2017

10 de octubre de 2017

Cinco años...Hoy, quince

Cinco años parecen nada:
mil ochocientos veintiséis días,
doscientas sesenta semanas,
soles multiplicados,
lunas que menguan y ensanchan,
campanas de risas,
cascabelillos de lágrimas,
ánforas de alegría
y, en un pomo,
alguna pena amarga.

Un lustro parece nada
cuando se tienen veinte años
y la vida se divisa  ancha.
Pero si sumas otoños,
como hojas mueren en las ramas,
y la vida te añade
alguna circunstancia extraña,
que sobre ti extiende
nubes de inciertas aguas,
si concluye la tormenta,
si los relámpagos se apagan
y quedaron firmes en el jardín
los jazmineros y las dalias,
y sigue tu corazón amando,
y en tus ojos fulgura la mirada,
si el alma danza en tu seno
y la felicidad aureola tu estampa,
a esos cinco años pasados,
en que la maldad campaba...

has de sumar fe y primaveras,
minutos y horas y esperanzas
sin olvidarte de vivir,
con la victoria enarbolada.
©Trini Reina
Escrito en Octubre de 2007 y reescrito en 2017
Pintura de Michael Gorban 

8 de octubre de 2017

Desde el poniente

Yo dejaba pasar los días
como quién siente
indiferencia por la muerte.
Como quién jamás
libó  la dulce primavera,
como quién nunca
oyó la risa de la suerte.

Tú venías desde el poniente.
Desde allá donde nace la lluvia.
Traías en las manos
voluntad y lirios,
y el trigo, en tus ojos, florecía.

Y en el valle de mi cuerpo,
que de sombra adolecía,
la estrella de tu boca
-a  besos-
incendió,
la esquela de mi agonía.
 ©Trini Reina/Jueves 28 de Junio 2012
Obra de José Zapata Bautista

5 de octubre de 2017

Desafío

Puta muerte,
carroña que la vida desgarras.
ante ti transito, insurrecto,
ante ti,
que sin reglas acechas,
malsana.

Mujerzuela
hórrida y caprichosa
que, de aflicciones,
la existencia manchas,
a pesar de tu fétido silencio,
yo oigo tu risa putrefacta.
Sí, te ríes,
proterva.
Te ríes
de las espigas de mis lágrimas.
©Trini Reina/2009
Fotografía de Dennis Stock

2 de octubre de 2017

Las cancelas de la noche

La noche
abre sus cancelas.

Tomo la copa
y bebo de este zumo demoniaco y lento
que quema mi tráquea y mi orgullo.
Próvido licor que propicia
y dimensiona los delirios.
La embriaguez me seduce y precipita la caída.
Soy polichinela de plomo.

Cruza mi garganta, néctar arrebatado.
Agita las entrañas y exilia neuronas
a la provincia de la locura.

Soy espectro y sombra
de la luz que fui.
Marioneta sin hilos que yace
al borde de un incendio irreverente.

Giro y gira
el caleidoscopio de mi vida.
La ebriedad me devuelve los fantasmas
 y los adioses retornan, y hacen presencia.
El llanto estalla y un resto de razón, que amanece,
me pregunta si las lágrimas son de dolor o inconsciencia.

El sueño
cierra las cancelas de la noche.
©Trini Reina/Octubre 2017
Obra de Fabián Pérez

30 de septiembre de 2017

Siluetas...

El humo traza siluetas
y las deja abandonadas
en las capiteles de la estancia.

Un aroma a lejanía
ocupa los rincones
de esta tarde asperjada
de  nubes y miseria.

Las letras impronunciables
de un nombre
cruzan el puente del silencio
y se suicidan
en los charcos de la ausencia.
©Trini Reina/abril 2010
Obra de Andrei Belichenko

27 de septiembre de 2017

Victoria

¡Gira!
 Corre, grita, sal de la pena.
y sus míseras miserias.

¡Basta!
Frena al miedo y regresa
 de ese páramo perverso
sin lunares ni violetas.

Deshazte del llanto
y sus íntimas cavernas.
Huye de lo evidente
y obvia su estridencia.

Habilita la esperanza
y, sin asomo de pereza,
ondea el pañuelo y al alza
 promulga la entereza.

Que se estrangule de asombro
el espectro de la tristeza.

Fénix te cede las alas,
sé tú el orgullo de su cadencia,
la victoria te arrulla,
la voluntad es tu estrella.
 ©Trini Reina/Septiembre 2017
Obra de Susana Ragel Nieto

25 de septiembre de 2017

Vigilia

En mi cuerpo la tristeza arde como frente enfebrecida. Avanza la noche sembrando estrellas que en mis ojos no brillan.

Llevo al invierno ceñido a la garganta y al estío clavado en las pupilas. Nunca en mi pecho ocupó tanto espacio la melancolía.

Enmudecido el aire, acompaña mis horas grises. Antes me coronaron otros silencios, mas no tan hondos ni tan nocivos. Toda mi piel tiembla de soledades y no existe tacto que la consuele, ni leves palabras de dulce abrigo.

Esta noche de nuevo mostrará sus garras la vigilia, convirtiendo los minutos en eternas pesadillas. Hasta que al alba cante el gallo y huyan los fantasmas, temerosos del tributo de esperanzas que aporte el día. 
©Trini Reina/2005
                                                                       Obra deWilliam Oxer 

18 de septiembre de 2017

Interior I

Temprano
imitan las rosas
los matices del alba.
Regias y estáticas iluminan
el frío mapa de la mesa.

Van girando las sombras en la ventana
mientras las horas tergiversan figuras en el paisaje.
El día es una sucesión de contraluces
que se afinan al devenir la noche
cuando, tarde,
las rosas sacrifican
su solemne lozanía.
©Trini Reina/Septiembre 2011
obra de Jean-Édouard Vuillard

16 de septiembre de 2017

Y cabas...

Y cabas…
y hundes hacia lo hondo
a la derrota.

Y suplicas a tus raíces
que extraiga de la voluntad
ese amago de alegría
que impúdica exhibes.
                       
                         Esa alegría
que tanto duele…

                          y a nadie engaña.
©Trini Reina/Septiembre 2017
Obra de Nathalie Picoulet

14 de septiembre de 2017

Escena imaginada

Prendo la lámpara del escritorio. Se avivan los amarillos y pliegan las sombras. La habitación se vuelve ascua y descubre a los que la ocupan. Sobre la librería las flores del ayer derraman su polen y bajo sus baldas asoma un pétalo deslucido. Las voces van in crescendo al mismo tiempo que el aire se enfurece en la arboleda que encuadra la balconada. Un rayo zigzaguea en la lejanía y su destello reverbera en el espejo. Alguien se incorpora e, indiferente, tiende las cortinas. La sala se condensa de líneas imperfectas. En el exterior la lluvia se desata y gruesas gotas rebotan sobre las tejas. La conversación se contagia de los grises de tarde y gana el silencio; mientras, en las afueras, se redoblan los acordes naturales.
Enervada, abandono la estancia enrarecida y salgo a vivir la celeste tormenta que me llama.
©Trini Reina/2011
Obra de Andre Kohn

13 de septiembre de 2017

Interior II

Asido a la permanencia
el polvo entenebrece
rincones y principios.

El tiempo,
del barniz hizo escamas;
aseverando la decadencia
de los trastos desmembrados.

La luz,
raída y leve,
traspasa los visillos y mortifica
sombras y escoltas.
Un enjambre de pelusas se espanta
ante el rumor ignorado del aire.

El pasado es un fantasma que yerra
sin coordenadas por la estancia.
©Trini Reina/2011
Obra de Edward Hopper

12 de septiembre de 2017

Veredas

Por veredas pobres de flor
y ricas de ortigas,
eres peregrino de ingrato tránsito.

Subes con reciedumbre
 hasta el alcor incólume donde crees,
 fluye el remanso que tu paz vindica.

Sube.
No permitas derribos.
Libre seas de alisar aceros poderosos.
 Elévate sobre el mal como espadaña
y repica tu victoria.
©Trini Reina/Septiembre 2017
Obra de Maxfield Parrish

10 de septiembre de 2017

Contraluces de septiembre

Caen semanas sobre septiembre
y se arrodilla mi respiro.

El lunes siete se disfrazó de trece
y dos martes lucharon por el mismo traje.
Varias auroras emularon crepúsculos
-no precisamente anaranjados-
y algunos ocasos se explayaron a descompás.

El  miércoles enmudecieron los jilgueros
y un sábado perturbado el jazmín con velo se cubrió.
Antesdeayer, la luna, sin aviso, se atavió de harapos
y hoy los minutos parecen caracoles
encrespados y flemáticos.

Para acrecentar contrariedades,
el termómetro no se ha percatado de que arribó el otoño,
y continúa ensayando estíos
con el lógico tumulto para el cuerpo.

La compasión es merced de las noches,
cuando septiembre, a pleno ensueño,
restituye  mi alma al equilibrio.
©Trini Reina/Septiembre de 2009
Obra de Leonid Afremov

8 de septiembre de 2017

Fuego y cenizas

¿Quién descuidó la llama
de aquella pasión otrora inextinguible?
¿Quién dejó languidecer la hoguera?
¿Quién lanzó el primer puñado de nieve
a las ascuas que a morir se resistían?
¿Quién sopló las cenizas,
y las cedió al viento,
para que éste, ajeno al quebranto,
las entregase al ostracismo?

Ni tú ni yo somos culpables.
Ni tú ni yo verdugos fuimos.
Mas esa pasión que se sustentó del aire,
en el aire se ha perdido.

¿Será que todo fuego está condenado
a, por el fuego mismo, arder en el olvido?
© Trini Reina/Diciembre 2006
Obra de Isabel Navarro Verdú