17 de julio de 2018

Entelequia XXVII

Señoreada
de hados y sombras
eleva su tez la noche.

La noche obscura
que veneran
-alunadas-
las almas sin luna.

Despunta la noche
y se agranda
-sin ventura-
por las llanuras aviesas
de la locura.
©Trini Reina/ noviembre de 2013
Obra de Edvard Munch

15 de julio de 2018

Feliz...


A veces, sin previo aviso, de repente, un aluvión de bienestar, una riada de gratitud a la vida, me colma el espíritu. Es una sensación tan extraña, tan hondamente jubilosa, que su furia me comprime el pecho, como si fuese un acordeón por una mano invisible acariciado.
A la garganta confluye una ola de dicha y muerdo mis labios para no gritar a los cuatro vientos la felicidad que me posee en ese instante esplendoroso, pues el mundo pensaría que, definitivamente, perdí la cordura. De los ojos escapan unas lágrimas, tan de goce que más parece la carcajada muda de los sentidos. Confieso que ese estado es tan íntimo e intenso como efímero. Mas, cuando a mi organismo lo inunda tal oleada, me queda en el cuerpo un regusto a gloria que suaviza mis músculos y nervios, que empapa de energía mis huesos y órganos, que arrulla a mi alma y la serenidad le confiere…
©Trini Reina/18/07/2007
Obra de Alexandra Nedzvetskaya

12 de julio de 2018

Pequeñez 78

Súbita y girando tintina la sangre.

Presagiando la hora,
 el corazón se bate,
y tiembla y bulle y arde.

Resuena el tambor de su latido:
toc-toc, tac-toc,  canturrea.
Sístole y  diástole.

Coral licuado que fluye,
a ímpetus; incansable.

Fugitiva que huye para encontrarte...
©Trini Reina/ julio de 2018
Obra deAlexey Slusar

10 de julio de 2018

Días de sol ...

¿Dónde fueron a morir los días de sol,
aquellos días felices como estrellas?;
la casa, que hería con su blancura,
las puertas, eternamente abiertas,
por donde la dicha, entrando y saliendo,
tintinaba sus campanillas.

¿Dónde fueron a morir aquellos días jóvenes y azules?
¿Dónde giran pulverizados?
Días, perpetuamente albas,
mañanas de árboles desnudos, vestidos de pájaros,
tardes de tremolantes rosas,
irradiando su fragancia
en los jardines sembrados de niños alegres,
con sus sonrisas de cometas.

Reminiscencias tibias de unos días
en que la sal de las lágrimas jamás tocaba al corazón. 
Hermosos días de espontáneas risas, blancas y dulces.

¿Dónde fueron a morir aquellos días dobles de sol?
¿Por qué ahora las nubes maculan 
tan frecuentemente el horizonte?
 ®Trini Reina/06/12/2007
Obra de Alexey Slusar

7 de julio de 2018

Azures aires

Azul te descubre mi mirada, pueblo mío.
Azures se respiran tus aires.
Enamorada soy de tus albas
y, del fulgor de tus crepúsculos, amante.
Olvidado e íntimo fuiste,
aunque ahora duelas de grande;
mas el eje donde nací conserva,
la raíz inalterable.

Me abruman los años, pueblo mío.
Con cinco sentidos admito contemplarte.
Mis pasos adrede se demoran
en la placidez de tus calles,
como si les fuese la fe y la vida
en paladearte.

El verano te amarillea las facciones.
Y en primavera rezuman pasiones tus parques.
Los naranjos florecidos aroman
los sueños de tus habitantes.
Y en las palmeras cabriolea,
sin rienda el levante.

Ya no vuelan mis pupilas
buscando horizontes inalcanzables,
ahora, serenas mis alas,
en tu seno anhelo quedarme,
hasta el último de mis suspiros, pueblo mío;
cuando el exilio final me allegue
a las fronteras de mi sangre.
©Trini Reina/2008

2 de julio de 2018

Arenas...

Ayer,
de improviso,
enajenada,
equivoqué los pasos
y me adentré
en un paisaje
-fronda y arena-
ya desterrado.

Un verano
remoto y amarillo
se me vino encima;
candela que irradió
la semilla petrificada de un anhelo.

El impacto,
por unos instantes,
inflamó el respiro.
Luego,
la nieve del pasado reclamó su reino
y los signos se templaron.

Retiré las telarañas de mi frente
y giré los pasos,
crecida,
antes de que las sirenas intempestivas
osaran adularme.
©Trini Reina/2011
Pintura de Henri Edmond Cross

27 de junio de 2018

Allá a lo lejos...


Allá a lo lejos se ilumina una ventana.
Nosotros, al sereno, bajo un árbol intemporal, compartimos palabra y soledades. Olvidados del tiempo y su premura, hilvanamos nuestras manos y nos confiamos al susurro. El aire huele a sal y violetas y una flor de jacaranda se precipita e invade tu pelo. Una farola derrama su círculo de azafrán, sobre dos gatos cordiales -únicos testigos- de esta huida a lo vedado.
Allá en la lejanía se oscurece la ventana, y tú y yo, a besos, nos encendemos.
©Trini Reina/julio 2018

23 de junio de 2018

Isla sin geografía


Inalterable
abandonaste las orillas
de esa isla
vencida de tus aguas.

Cruzas el océano ignorado
por los constantes,
llevando entre las manos
la tibieza de la herida que infringiste.

Su voz te nombra, te nombra…
pero  reafirmas el silencio en tu boca
y, enloquecida, gira la súplica en el aire.

Desprendido de sus perfiles,
alcanzas la línea secular del horizonte.
Y de espaldas a la rompiente,
olvidas las coordenadas
de aquella isla
ya sin geografía.
©Trini Reina/Marzo de 2011

Obra de Pino Danei

20 de junio de 2018

Verdinegros


 De sobrio encaje sus ramas.
Verdinegros.
Veteranos espectadores
de incontables duelos.
Observan, estáticos y esbeltos,
lo que otrora fue camposanto,
y ha transmutado en jardín
de infantes juegos.
Hoy la risa de los niños los empapa
como antaño, el llanto por los muertos;
testigos fueron y son
del brusco vaivén de los tiempos.
Mas ahí continúan,
inquebrantables, eternos.

Los cipreses:
dignos escoltas del viento.
©Trini Reina/8 de octubre de 2008

17 de junio de 2018

Pequeñez 77


Siempre persiste
un fondo de confianza
en quién, a la Vida,
en azul percibe.
©Trini Reina/junio 2018

16 de junio de 2018

Viernes y junio (De lo cotidiano)

Por sobre el ruido punzante, antipático y humano
que, al alba quiebra la tranquilidad en la calle;
la fiesta vital y perfecta de los pájaros del patio
en esta mañana de viernes y junio.
 ©Trini Reina/2014

10 de junio de 2018

Pensando...


Los pensamientos vagan, excitando la añoranza por los gastados años o ensanchando aún más la gratitud por lo vivido. Silentes, golpean las sienes, desbordados. Enmarañados unos con otros nos llevan al pasado o atraen al presente y, a menudo, se interrogan, machaconamente, sobre el devenir.

Alguien requiere nuestra atención y nos sentimos liberados del caos de la mente. Entonces los pensamientos se retraen y, como fieras heridas, buscan su cubil, no sin antes, haciéndonos un guiño con ironía, certificarnos su retorno.
©Trini Reina/24/08/2008
Obra de Auguste Rodin

5 de junio de 2018

Hay...


Hay un muro sobre los hombros
y en la garganta siete espigas,
hay un temor entre los ojos,
brincando de esquina en esquina.

Hay un millar de sueños romos
y algún silencio que se inclina
a babor de doce presagios
y seis promesas incumplidas.

Hay diez sábados generosos
y cien horas intempestivas,
un kilómetro de hado amargo
y muchas cruzadas fallidas.

Hay un suspiro rumoroso
dentro de un torrente de espinas,

y, aún así,

queda en el corazón un gozo
de nueve lunas consentidas. 
©Trini Reina/Febrero 2011

3 de junio de 2018

Uno nunca sabe...

Uno nunca sabe
a qué latitud descenderá su agonía.
Ni qué aires exhalarán bajo sus grietas.

Uno nunca sabe
qué prisa se darán los alfileres
en sajar arterias,
ni cuántos cofres de sangre extraerán los malvados.

Uno nunca sabe
si la razón será honesta hasta el último segundo
o el delirio cavará la cuna entre las sienes para mecerse.

Uno nunca sabe
si el destino tendrá ganas de jugar a lo macabro ese día
o si habrá coqueteado con Miss ginebra,
y errará al clavarnos su estilete.

Uno nunca sabe
cuántas butacas ocuparán sus años,
cuál será el tanteador en el luminoso de su vida,
o si dominó todo el partido o sólo un cuarto.

Uno nunca sabe...
Así somos de afortunados.
©Trini Reina
Febrero 2010

1 de junio de 2018

Allí...


Allí.
Lejos de las sombras,
de los tratados,
de las caretas;
lejos de los reptiles
de la codicia,
de las fronteras.

Allí
arriba de los sueños,
rayando las estrellas,
con el alma en las colinas
de las atalayas de la tierra.

Pleno,
cálido,
de espuma,
jamás de piedra;
rodeado de auroras,
de mayos,
de verbenas…

Dicen que soñaba…
Y él responde:
¡que siempre sea!
©Trini Reina/octubre de 2011
Ilustración de Edmund Dulac 

29 de mayo de 2018

Tibiezas

Un extraño silencio
-como de arte-
penetra y  se nombra parte
de las alas de este sábado
tan de agua.

Apenas la lluvia,
con suceder afiebrado,
otorga variantes a la callada acuarela.

Pasan las horas
sin alterar el celaje
sin que tiempo o voluntad,
inquieten el  equilibrio de las afueras;
ni la médula de este refugio,
tan tibio y pleno y mío.
©Trini Reina/ Mayo de 2011
Obra de Mark Keller

27 de mayo de 2018

Pequeñez 76


Y tú,
indiferente al temblor pausado
 de su cuerpo,
persistes en el camino equivocado.
Mientras ella,
 fuego turgente;
 emana…
 Y al instante revierte
en ceniza ignorada.
 ©Trini Reina/mayo 2018
Obra de Mark Keller

24 de mayo de 2018

Cerró la mujer los ojos…

Cerró la mujer los ojos…

Aquello sí era una fiesta.
Una fiesta inimitable
donde su vestido girando se enredaba
en las rosas que afinan las esquinas.
Una fiesta donde la noche
sembraba cascabeles
que bajo sus sandalias amanecían.
La música era una sucesión
de allegros y arpegios prodigiosos.
El silencio allí era lo absurdo,
y ni la más ínfima sombra
osaría convidarse.
En ese escenario azul
danzaban desinhibidas,
translúcidas, desnudas,
ella y la alegría.

Cerraba la mujer los ojos
y, al abrirlos, seguía rodeada
por los cacharros de la cocina,
el hollín(que mantenía orbitando su planeta)
la severidad de sus murallas decadentes…

En la alacena la rutina se relamía,
libando los últimos restos
de una fiesta sin memoria.
©Trini Reina/Febrero 2012
Obra de Alexey Slusar

21 de mayo de 2018

Ni mayos ni albas


Es muy tarde,
casi se fueron las estrellas
y la noche tiene color de agua.
Caminamos  sin saber
donde nos allegará
este divagar sin causa.
Retiemblan los relojes en las torres
-¡qué altas!-.
A lo lejos,
en el umbral de la calle larga,
están regando el asfalto
dos siluetas cansadas.
Sobre nosotros desciende
una red de hilos malvas.
No quieren paz nuestros pasos
ni requieren llegada,
ni mayos,
ni albas.
Sólo dilatar el minuto
de esta ventura inesperada.
©Trini Reina/Mayo 2011
Obra deMark Keller

20 de mayo de 2018

Momento II (De lo Cotidiano)


Pasa la tarde arrastrando sus sandalias grises. Llueve, y eso no nos extraña ya en esta tierra, de donde se ha exiliado la sequía. Dicen que alguna vez nos hostigaban los anticiclones, pero la memoria es delgada en ocasiones y parece que nos nacimos en la tormenta.
Crepita el silencio, si exceptuamos el rachear de las ruedas de los coches sobre el asfalto desbordado, y ese sonido me sirve de acompañamiento, mientras leo, voz a media altura, poemas de Ángel González.

Allá, traspasada mi ventana, los pajarillos, acaso gorriones, reservan sus alas empapadas de la intemperie (aunque difícilmente lo consigan), y cruzan el cielo otras aves más audaces, en pos de las marismas.

Alguien sale desde su casa a la escalera, dando un portazo, y baja a saltos, de dos en dos, los escalones, rasgando así la momentánea serenidad que me mecía.
 ©Trini Reina/Marzo 2010