10 de diciembre de 2017

¡Sálvate!

 
Recorriendo las calles
va la desesperanza
mordiendo carne joven.

 Caminas aturdido
con una pena transparente
pesándote en la boca.
Ciego es el lamento
que oscurece
la noche de tus ojos.
El hastío se sienta
en tus caderas
sin medir el oriente
de los pies en el asfalto.
El cigarrillo
-cómo tú-
entre los labios se consume.
Qué profundos
los años de tu rostro.
Mordido va de desesperanza
Y, desde el precipicio
de la nuca
hasta el abismo
de las plantas,
un desgarro te abre
en canal el alma.

De ti se burla la suerte,
vitoreando
su tardanza.
©Trini Reina/2013 

8 de diciembre de 2017

Mis manos, dos enigmas.

Mis manos, dos enigmas.

Una recoge cosechas,
amasa golosinas,
crea y sostiene nidos,
se entrega a la piel deseada.

La otra desbroza ortigas,
derriba columnas,
espanta soledades,
apaga llamas.

En sus palmas hay surcos
que se entrecruzan
o desvanecen.
-así les llovió los años-
y,  sobre las dunas violetas
de sus dorso,
            lo perdido olvidó su huella.           

Pequeñas,
coquetas,
cansadas,
temerarias en la lucha.
A veces semejan alas,
y se atreven,
y bailan o vuelan,
o hablan y hablan…

Mis manos
¡Cuán poderosas alondras
 enigmáticas!
©Trini Reina/27 de septiembre de 2012
Obra de John William Godward

5 de diciembre de 2017

Subes con tiento de espuma

Subes con tiento de espuma
los rebozos de la umbría.
Ancha es la noche, y convivían
desdichas de amor y bruma.

Figura confundida de luna
vagas tocada de lejanía.
Ascua es tu alma, y se dolía
de fuego en flor y des-fortuna.

Que sea fugaz
           tu singladura,
y aléjate,
          con premura,
del círculo helado
                      de la locura.
©Trini Reina/2017
Obra de Emmanuel Garant 

4 de diciembre de 2017

Microcuento I

Érase una vez un cuento minúsculo. Tan pequeñísimo era, que fue devorado por las letras.
En cuanto el autor trazaba un signo sobre el pergamino, ellas, voraces; así mismas se rumiaban y auto-engullían.
Por lo tanto fue un cuento tan nimio, tan insignificante, que ni tan siquiera en él existió absolución para el punto final.
©Trini Reina
mayo de 2005

3 de diciembre de 2017

Parajes...

 
¿Qué parajes transitaré
cuando regreses?
¿Cuántas cruces velaré en mis manos?
¿Qué multitud de presagios
hundirán mis hombros?
Quizá la nieve sea la razón
que me exonere del paisaje.

Lejos quedaron los jardines
en que casi se eternizó la espera.
Mas -como defensa-,
nunca dejé las llaves a tu altura
ni coleccioné los silencios que cursaste.
La casa suspiró en cada fisura
y la hiedra expiró en los esquemas.

¿Qué parajes transitaré
cuando regreses?
¿Quién será testigo de la decadencia de tus andares
y festejará
la contrariedad de tus pupilas?
©Trini Reina/Mayo 2010
Obra de Leonid Afremov

1 de diciembre de 2017

Ajeno al rumbo...

Por caminos de líneas imposibles,
sorteando surcos imperfectos
voy trastabillando cuasi sin cordura.

Ajeno al rumbo,
me adentro en este bosque de claustros
y, trémulo, grito, grito…
¡Escuchen cómo grito mis miedos de hombre!

Pero mi voz,
tras el silencio se esconde.
Elipsis sepulcral, humo monocorde.

Mi ser es piedra, espuma, frío bronce.
Vasallo de la dureza de mi signo…
No poseo yelmo que me proteja
 de esta noche que hila conjuras.

En mi agonía se coronan las serpientes.

En esta hégira sin futuro
busco apenas un refugio que me salve
de este errar sin equipaje,
 de este error que soy
y que me rompe.
©Trini Reina, noviembre 2017

30 de noviembre de 2017

Pequeñez 73

La noche enjuga duelos en mi corazón.
Él, que aguarda albas
como tierra que ansía el beso
 del agua primaria
tras la sed que le instauró
el más cruel de los veranos.
©Trini Reina/noviembre2017

29 de noviembre de 2017

Soneto II

Soliviantado, mi cuerpo reclama
sosiego de otro cuerpo generoso,
que serene este anhelo misterioso
que oprimirlo bajo su yugo clama.

Ningún sentido atiende tal proclama,
y en soledad este ser candoroso
atesora en alma y corazón: gozo,
aguardando que se escarche la llama.

Acullá de mi pecho y mis entrañas
a los rotos límites del olvido
¡huye desaire! arrastra tus guadañas,

otorga paz al deseo extenuado
que, de cederse sin ser asistido,
en la piel yace triste y subyugado.
©Trini Reina/Lunes 11 de febrero 2008
Obra de Daniel F. Gerhartzu

28 de noviembre de 2017

El amor es...

El amor es
un camino de dulce ida
y enigmático  retorno,
cresta encendida
que cruza el mapa de los poros
y se hunde,
hace surco,
avasalla,
y se recuesta hecho espuma
en tu orilla cervical,
que nunca sabrá
-hasta el último impulso-
 de las lunas de esa marea.
©Trini Reina/ marzo 2012
Obra de Irene Sheri

27 de noviembre de 2017

Hay un misterio impreciso

Hay un misterio
impreciso,
un atisbo de proeza
que se eleva
contra la ofensiva
de la tristeza.

La tristeza,
esa cicatriz tan ancha
que demanda conjuros
y audacia
para menguar
el ángulo de esa espina.

Y, desde las cenizas
de la valentía,
(como un vendaval
de firmeza),
vertical surge la inercia
que nos impulsa,
allende de su umbría.
©Trini Reina/14 de mayo 2012
Obra de Ron Hicks

25 de noviembre de 2017

A una mujer anónima

 
El acero domina las líneas, bóveda y suelo crujen de asepsia y en las esquinas bosteza el último dragón con que soñaste.

Pesa el silencio que te amortaja. Como a plomo desciende sobre este espacio la ceniza que te reclama. Nadie vino a interrogar por tu destino y sólo el aire conoce las letras de tu nombre. El frío es la cuna que acoge la póstuma gota de tu sangre ultrajada. Tan olvidada eres en  tu cadáver como  ignorada fuiste por la fraternidad que pregonan los falsarios.

Implacables fueron los jóvenes años que se te concedieron. Nunca transitaste a piel completa la alegría. Posiblemente, allá en tu ancha tierra, algún instante la vivieras, pero tan lejos quedó en el ayer que acaso creyeras que lo conjeturaste.

Y se paró tu tránsito, cuando ya la noche se rompía, en esa tarde adversa de jueves, bajo  los rótulos de una ciudad tan hermosa como, para ti, ajena.
*
Duele  este abandono que te parte y reflexiono sobre la  armonía de la que tal vez ahora goces, ya sin el contra respiro que la vida te brindó.
©Trini Reina

Enero 2011

21 de noviembre de 2017

Umbrías

El sol desciende las escaleras de la tarde
y va desabrochando sombras.
En el jardín suspendido
 me sobrecoge la distancia.

Contra los sentidos se confabula el paisaje
y la soledad se asienta a la diestra del alma
(fecundada por la umbría).

Penetran dos centímetros
los alfileres de la nostalgia.
©Trini Reina/2009
Obra de Santiago Rusiñol

20 de noviembre de 2017

En soledad...

Esa soledad
que se desborda
de la alberca del ama,
y venas arriba hostiga,
sin parámetros,
fragorosa,
los aceros del carácter.
Valladar de cúspides,
mortaja de la alegría...

Esa soledad
con turbante silencioso,
y pezuñas de organdí
que anárquica se infla
y devora del espíritu
el suspiro.

Sí, esa soledad,
hermanada a vendavales,
es la emperatriz sanguinaria
ante la que el hombre
-girándula anochecida-
se afilia a ensombrecer.
©Trini Reina/2009
Obra de Carl Vilhelm Holsoe

18 de noviembre de 2017

Lejana...

Lejana,
sin nadie inclinado
al porqué de sus pasos,
hacia donde su hégira,
o qué instinto la fustiga.

Lejana,
tentada de hielo,
despoblada de alma.
Sombra apátrida,
heridas las huellas
y las sienes.

Frente a ella
alguien ondea
la palabra amor.
Pero hace siglos
la nevada confundió sus ojos.
©Trini Reina
Septiembre 2011
Obra de Leonid Afrémov

13 de noviembre de 2017

Una hoja, un instante

Compartimos silencio y camino.

Sobre el auto nos llueven hojas derrotadas.
El levante es tijeras desnudando ramas.
Por un instante
verdipardos pájaros alocados
me parecen
 las hojas en su descenso.

Una de ellas
 queda atrapada en el parabrisas.
La miro. La miro…

El fin de la hoja.
El adiós de mis ojos.
©Trini Reina/noviembre 2017

11 de noviembre de 2017

Parvedad 59

En el río coral
de las arterias,
súbita es la caricia
que inaugura
la fiesta del deseo.
©Trini Reina
Noviembre 2013
Obra de Rob Hefferan

9 de noviembre de 2017

De lo Cotidiano/Patio Interior

Insiste la flauta. Mejor diríamos, re-insiste el niño. Sopla  con tan poco arte que el instrumento sólo emite notas en desequilibrio.
Patio interior.
Se arrastran muebles, se martillea, se porfía, se ríe, aumenta o disminuyen las voces. Se bajan y suben las escaleras; a veces con civismo y otras a la carrera. Suena un teléfono, las persianas se bajan sin sutileza. La vecindad bulle, aún en la sobremesa. Repican los timbres, vajillas y cubiertos van de la mesa a la cocina, a veces alguno cae y estrepita. Una lavadora centrifuga mientras un microondas tintinea.
Pasan las cuatro de la tarde. Tarde de otoño y cotidiana; despejada de cielo y seca.  
El cuerpo me pide descanso y la mala noche demanda siesta. Pero los sentidos no reposan y los pensamientos se atraviesan. En el patio interior se consagran los ruidos y los aromas se mezclan.
Las cuatro y media y huele a café, incienso y faena.
Yo leo sin mucho empeño, y la flauta suena y suena…
©Trini Reina/Noviembre 2017
Imagen de la Red

7 de noviembre de 2017

Como a ellos...

Hay poemas que hablan de mí.

Allá
por el alba de los años
vivieron sus autores;
pero legaron sus versos
para hoy traspasarme.

Me persiguen a silencios
y a contratiempos.
Me cuentan con dolor,
el dolor que abrigo.
Me desnudan o conmueven
como a ellos, al crearlos.

Hay poemas que hablan de mí.

De la herida que en mi alma
imprimió la ausencia,
de presencias que me arden,
de olvidos que me mueren,
de furias que me escalan,
de carencias que me agonizan.

Hablan de mí.
De mí,
que transito este otoño,
a ellos tan ajeno;
y también del yo,
que, como a ellos,
anulará mis cenizas.
©Trini Reina/Dicciembre 2012
Obra de Peter Ilsted

5 de noviembre de 2017

Nubes de piedra

Ahora frecuento noches espigadas,
que se dilatan lloviendo tinta,
y letras, que entre renglones lloran versos,
alumbrados en planetas prohibidos.

Ahora transito crepúsculos cautivos,
como musgo bajo el beso del agua.
Días triangulares e irreverentes
que reniegan de la luna prometida.
Desmayadas auroras…

Ahora asomo a mi cuerpo,
que yace en el vórtice del limbo;
y diviso al alma, enmarañada
por medusas e indiferencia.
Y atempero mi pasión,
que oscila entre celliscas
y lumbres ignoradas.

Ahora me abaten nubes de piedra
y crestas ominosas, y años...
Años desangrados que vuelan
tras golondrinas encandiladas,
hacia el subterráneo de lo perdido.
©Trini Reina/2009
Pintura de Pier Toffoletti