20 de mayo de 2018

Momento II (De lo Cotidiano)


Pasa la tarde arrastrando sus sandalias grises. Llueve, y eso no nos extraña ya en esta tierra, de donde se ha exiliado la sequía. Dicen que alguna vez nos hostigaban los anticiclones, pero la memoria es delgada en ocasiones y parece que nos nacimos en la tormenta.
Crepita el silencio, si exceptuamos el rachear de las ruedas de los coches sobre el asfalto desbordado, y ese sonido me sirve de acompañamiento, mientras leo, voz a media altura, poemas de Ángel González.

Allá, traspasada mi ventana, los pajarillos, acaso gorriones, reservan sus alas empapadas de la intemperie (aunque difícilmente lo consigan), y cruzan el cielo otras aves más audaces, en pos de las marismas.

Alguien sale desde su casa a la escalera, dando un portazo, y baja a saltos, de dos en dos, los escalones, rasgando así la momentánea serenidad que me mecía.
 ©Trini Reina/Marzo 2010

17 de mayo de 2018

Hoy...


Hoy quise dedicarte un último poema, y mis dedos, inermes, no atinan a esgrimir la pluma; mientras el alma naufraga en el tintero.

Hoy quise escribirte un último soneto. Poner  colofón a esta historia  infructuosa con unos versos supremos; mas el silencio en la garganta se ha instaurado, y la voz se quiebra antes de emanar.

Hoy quise liberarme de ti con un poema. Una postrera estrofa, la rima final, la despedida… Mas las rebeldes letras, como adolescentes enamoradas, se niegan  a fluir.

Hoy pretendí dedicarte un adiós hecho poesía, y lo único que brota de mi mente son palabras de amor. Bienvenidas envueltas en versos.  Parabienes con rimas azucarados.
Hoy quería irme de ti... y como siempre me he quedado…

©Trini Reina/ 26 de abril de 2005
Obra de Pierre Bonnard 

13 de mayo de 2018

Cumbre y tránsito


Desde la crudeza
del nacer
al cansancio de los años.

Desde la luz
del valor
al polvo del fracaso.

Desde lo etéreo
de la alegría
al dolor inveterado

Desde el vaivén
de la fortuna
al viento palmario.

Así es la vida…
desde la cumbre al tránsito.
©Trini Reina/25 de enero 2012

7 de mayo de 2018

La noche...


 La noche se desata
con bruno esplendor…

Mi alma no frecuenta sus estrellas,
ni el corazón palpita
ante el amarillo influjo de la luna,
aunque, en ocasiones,
le tiente perseverante su hermosura.

La noche se desata
con bruno esplendor…

Mis pasos se demoran
en las calles noctámbulas.
Y el espíritu, afligido,
galantea con la negrura
en un diálogo silencioso.

Hoy, disidente, te beso,
Te beso a pesar del celaje que me ciñe.
Mi ser empatiza con el tuyo
y sigo el gélido marchar de tus horas.
La brisa sonámbula te recorre
y al unísono la respiramos.

Porque hoy tú, noche,
has conseguido…
penetrarme hasta los huesos.

 ©Trini Reina/2008

4 de mayo de 2018

La vida a plazos...

Que sí, que puede que el ascensor se desplome y quede tu cuerpo como el país de un abanico. Que nunca se está a salvo de que algún desdichado, fardando de lata, pise de improviso el acelerador, o que una esquina antes haya burlado un control  de alcoholemia de improbable superación; o que una ventisca espontánea derribe un tiesto siete plantas más arriba y te corone de flores la testa y el sepelio.
Que sí, que no se está libre de que te desvalijen la cartera y la vida, ni de que un infarto decida, después de tanta batalla, de golpe fulminarte.
Pero hoy es imposible controlar esa pelea de gallos en la barriga,
ni borrar con maquillaje el amarillo sin sol del semblante, ni obviar el miedo, que se arrellana a sus anchas en el palco de las pupilas.

Y de golpe, el silencio, la quietud reconquistando los órganos, el inexplicable júbilo de los enfermos cuando le prolongan los plazos.

...Y sales por aquella puerta,
y la entornas,
y dejas atrás camillas,
batas inmaculadas,
murmullos,
el pánico maniatado de los que esperan,
la voluntaria que ofrece café o caramelos
para endulzar la incertidumbre
y entonar la confianza.

Y subes
-rediviva-,
las escaleras,
como si de espuma se tratara.
Y sales a la calle.
Sales a la calle
 y recuerdas respirar…

©Trini Reina/diciembre 2011

3 de mayo de 2018

Al abrigo de tus brazos


Cuando la noche fundó nido en mi pecho y en las afueras acampó la madrugada, rayitos de luna fueron tus palabras. Rayitos de luna que, de brillos, incendiaron mi mirada.
Y aunque largo fue el naufragio y negras las olas que me surcaban, te convertiste en el auxilio que impidió que me sofocase en ese mar de sombras que aún hoy me reclama.
Y entre tus brazos descubrí el extranjero país de la pasión. Y fueron tus besos los que reinventaron en mi alma la ternura. Y fue tu cuerpo magnánimo abrigo, porque en ti siempre hallo hospedaje cuando el dolor alcanzarme quiere. Pues, quieras o no,  poder tienes para con una lisonja, un signo, una sonrisa… desclavarme del vasto crucero de la amargura.
®Trini Reina/ 25 de febrero de 2007
Obra de Shaun Ferguson 

29 de abril de 2018

Te veré mañana...

Te veré mañana...

Aguárdame en la hora más tenebrosa de la soledad esclarecida.
Presiénteme constante a tu costado, allá en las aristas del crepúsculo,
o en la incomparable cerrazón de la madrugada.
Espérame en la última frontera de esa pasión que nos puebla.

Te veré mañana...

Aunque se desvanezcan bajo mis huellas los caminos
y sólo al espíritu quede fortaleza para a ti allegarme.
No podrán detenerme tempestades ni mareas;
ni siquiera las multitudes en los andenes.

Espérame a la diestra de vergeles decadentes
o en las exuberantes ramas de la aurora.
Mi fervor conquistará rompientes
como fragata en pos de una isla en la esperanza.

Te veré mañana...
Aunque haya de arrancar, una a una, las espinas al exilio.
Espérame que iré, aunque la nieve de tu olvido escinda mis alas.
®Trini Reina
14 de enero 2009
Del Poemario "Azules atardeceres de la memoria"

22 de abril de 2018

El vigía


El  vigía reposaba en su poltrona. Sus deformes pies apoyados en el panel de mandos. La triangular cabeza el en respaldo. Semicerrados los oblicuos ojos. En éstas, un sonido atronador se oyó rompiendo el hondo silencio y una riada de luz acabó de despabilar al extraño centinela.
- Ya están otra vez estos terrícolas fastidiando el universo con fuegos de artificio - se dijo.Y poniendo en marcha su nave abandonó por esa noche su zona de vigilancia…
©Trini Reina/octubre 2005

19 de abril de 2018

El sol tras los visillos


El sol traspasa los visillos,
encandilándolos,
y un rayo se asienta (isla de oro)
sobre las baldosas.
Aires de mayo
amenazan las persianas,
que repican en sus rieles
como un  tren paralelo.

Un silencio a dúo
se rompe en amor y gemidos.
Almas que reviven en el desafío,
cuerpos que luchan hasta apagar
la violeta pasión de sus cenizas.
Dos corazones en la línea de un latido.

El aire se vuelve huracán en los relojes,
y la luna, adelantada, aquieta los visillos.
La isla sobre las baldosas se viste de plata.
Y sabe el adiós a grito.
©Trini Reina/marzo 2010
Obra de Karen Aghamyan

17 de abril de 2018

Tarde de abril


Un capote de nubes enluta la tarde, tan azulada minutos antes. Aún no llueve, pero ya clamorean los truenos en la lejanía. Algunos niños vocean en el soportal, disputándose la pelota, emulando a sus jugadores favoritos. En casa duermen una siesta pasada de hora y el vecino de abajo escandalosamente estornuda. El tráfico disciplina al asfalto, recién restaurado, y el viento goza soliviantando ramas de árboles, autóctonos y exóticos, del jardín frente a la ventana. Asomada a ella, observo a los gorriones, que  caminan a saltitos, picoteando algunas migas de pan que les arroja la viuda de la buhardilla. El espíritu se confabula con el entorno y un deja vu me traslada a un escenario enmarañado a los caireles de la memoria.
Tarde de abril. Desde mi atalaya la calle es platea donde desfilan, irrepetibles, los instantes de la vida.
©Trini Reina/Abril 2010

15 de abril de 2018

Contemplación


La mujer del cuadro me contempla desde la inconclusa sombra de sus pestañas. Su rostro oblongo golpea el esqueleto de mis ojos, recostados en su finura. Siento como la clausura que la abate escapa del lienzo y me traspasa. El espacio se torna silencio. Silencio que rompe el reloj, donde los minutos se malogran.

Con sus labios de agua, la mujer del cuadro parece ansiar narrarme su historia; pero los pinceles voz le negaron.

La tarde reverdece y el sol desgarra las vidrieras con potencia airada. La mujer del cuadro se retrae ante tan alta luz y deja de girar en las curvas de mi retentiva. La comunión del instante pliega velas y me abandono en  la salina feraz que desecó la marisma azul de mis lágrimas.
©Trini Reina/Mayo 2010
Obra de Isabel Navarro Verdú

12 de abril de 2018

Instantes


Entre tus manos confinaste las mías;
nunca hubo prisión más dulce.
Todo el peso de tu deseo
en aquella caricia,
todo el ancho del amor
en la yema de mis dedos.

Luego, aún las manos fundidas,
apartamos de ellas la mirada,
y se encontraron nuestros ojos.
Espejos que jamás necesitaron
la pericia de la palabra.
Todo el peso del  deseo
en ese tu contemplarme,
todo el ancho del amor
en mis pupilas.

El mundo detenido.
Interrumpieron los pájaros el vuelo.
Cesó el viento de bambolear ramas.
Hasta el mar enmudeció las caracolas
y decretó silencio a sus olas.
Todo el peso de tu deseo
a mis sentidos suspira.
Todo el ancho del amor,
en mi corazón danza.

Tú y yo,
suspendidos en ese instante recogido,
donde concordaron nuestras almas.

®Trini Reina/28/08/2008
Obra de James Crandall

8 de abril de 2018

Geometría de la pasión

Por ti se agitaron las arterias
y se hizo espuma el circulo
donde languidecía.

En tus laderas crecieron
las flores que azulean mis valles
y el cuerpo se nombra tuyo.

Las horas ya no se suicidan en los relojes
y tañen en tus ojos clandestinos.
Se desarmó el sortilegio
que constreñía
el árido calendario de mi vientre
y descubrí
de la pasión
su geometría. 
©Trini Reina/2010
Obra de Félix Vallotton 

7 de abril de 2018

Abril...


Trae abril aguas de recuerdo.

Amaneceres azules con blancos lunares.
Crepúsculos que se alargaban hasta elevar las lágrimas. Gaviotas que explayaban su libertad ante nuestros ojos, logrando que anhelásemos, como nunca, la alegre insurrección de unas alas.

Regresa abril perturbando mis sentidos, al dolor adormilados. Trae aromas de mar, murmullos de apacibles olas, suspiros de brisa jugando entre arenas y mareas… Retratos en sepia, que se despliegan en la memoria, soliviantando la paz de las pupilas.

Nace y muere abril. Inicia y cancela hojas en el calendario, mientras una página perdura indeleble en su inmarcesible transitar.
Reminiscencias de aquel abril, sobrado de lunas,
que dolorosamente contrasta con éste,
tan corto de estrellas.
©Trini Reina/23 de abril de 2008

3 de abril de 2018

Momento...(De lo Cotidiano)


En esta tarde sabatina y ancha paso las horas leyendo a  poetas casi desconocidos, y en cada verso se acrecienta en mí la tristeza al percibir tanta belleza relegada.

En la calma profunda donde me hallo, de repente algo me sobresalta. Es un cohete que estalla y rompe el hilo del penúltimo poema.
Vuelvo  mis ojos a la transparencia de la ventana y percibo cómo el aire es caricia brusca sobre las ramas que oscilan alocadas en el jardín de enfrente, mientras el sol va plegando sus cabos amarillos.
El tiempo de las afueras parece desapacible; cosas de la primavera que, a veces, se deleita jugando a ser otoño. Los sonidos  de la calle traspasan los cristales: el constante rachear del tráfico, las altas risas adolescentes, el murmullo del partido en el patio cercano, algún pájaro arribando al nido, más cohetes…
Dice el reloj que son las siete y la luz rojiza del cielo lo certifica.
Una motocicleta acelera al sobrepasar  la rotonda  y, a su paso estruendoso, el silencio decide acentuarse.
Entonces, regreso a mis libros y, mientras sus obras leo, libero a estos poetas del parcial olvido.
©Trini Reina/Marzo 2011

26 de marzo de 2018

Máxima III


Al igual que hay lobos con piel de cordero, 
hay corderos que se excusan en la debilidad
 para simular la holgura de su cobardía.
©Trini Reina/mayo 2007
Obra de Franz Marc 

24 de marzo de 2018

Versóleos X


Aquella noche, entre infinitas.
Aquella noche,
prostituta del insomnio,
se sacudió el peso de los párpados
y vistiéndose de frío,
-aún extraviado de sueño-
culminó su arribada.

De nieve.
De nieve traía la cara
y ladraban chacales en su pecho.
De sus manos,
raído,
caía el equipaje
que impoluto se llevara.

En silencio,
temeroso de que la voz
mostrase la hiel de su fracaso,
quijote malherido
por las tijeras violentas
del destino,
vencido,
a su origen retornó.
©Trini Reina/noviembre 2013
Obra de Eugeniusz Zak

18 de marzo de 2018

Entelequia XV

No hay respuesta.
La negra boca de su alcoba
bosteza fantasmas y escalofríos.
Pálpitos erráticos
restallan sobre la entereza y se vuelve dolor el aire.
Fuera, la aurora vomita premuras y malvas.
Mi llamada aúlla al claror del vacío
y una salina cuarteada imposibilita el paraíso
de las lágrimas.
La conciencia es una catástrofe,
y en el alma,
un dragón adelgaza sus astas
dispuesto a cornear  la confianza.
 ©Trini Reina/Marzo 2010
Obra de Henri de Toulouse-Lautrec

14 de marzo de 2018

Auroras...


Por una calle en ascuas camina.
A largos pasos,
sobre el negro asfalto.
Negro,
como la boca de un puma
de dientes adelgazados.
Camina,
a solas,
sin otra alma que abrevie la estela
de sus andares esclarecidos.
Sola.
Todo su afán
en la aurora que vislumbra,
más allá de las fronteras
de esta ciudad
aliada de las sombras.

©Trini Reina/Octubre 2011
Obra de Janet Ternoff

11 de marzo de 2018

Pequeñez de primavera III


El aire trae aromas a montañas empapadas
a ríos rumbosos en aguas y saltos
a  frondas esponjadas de ramas y verdes
a árboles lustrosos
                                 sin el polvo de su letargo.

El viento trasmite memorias de lluvias
y el limo dibuja mareas en los charcos
Se anega el campo y retoza 
                               en savia y barro.

Palpitan las raíces escalando desde lo hondo
Laten las yemas precoces despuntando en hojas
Aletean las flores (crisálidas quietas) centuplicándose
                                 como centellas de rubores.

La Tierra es mujer
Mujer grávida entregada al parto.
©Trini Reina/ marzo 2018
Obra de Claude Monet