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15 de octubre de 2026
1 de agosto de 2026
Anochece y es verano
Anochece y es verano,
y
es domingo.
Las
ventanas se enmarcan de sombras
y
bajo una brisa breve,
las
cortinas abren sus pestañas.
Anochece
y hace tiempo que…
Estéril
cae a mi regazo, el libro que leía
-olvidado-
¡ay,
si fueses libro!
A
oscuras asomo a la ventana,
aspiro
el aroma del jazmín,
a
borbotones, como poseída.
Y
en las cenizas abisales
de
mis agallas
se
fractura la tristeza.
©Trini
Reina/Verano de 2018
De
“La aridez de la tormenta"
Obra de An He
26 de julio de 2026
Gira la soledad en su esfera
Gira
la soledad en su esfera,
silente
como procede.
A
ras de noche gira,
sin
detener
los
cinco picos de su rueda.
Gira
sin cesar de enaltecerse,
mostrando
su sed irónica.
Gira
sin cesar
en
su empeño nocturnal
de
morderme.
©Trini
Reina/2018
De
“La aridez de la tormenta”
Obra de Alexey Slusar
18 de julio de 2026
Cesa un instante el día
Cesa
un instante el día
de
dolerme.
El
sopor traspasa mis huesos
que
reposan.
Una
copa se entibia
entre
mis dedos.
La
alzo, y brindo
con
mi soledad de cabecera.
El
vino de naranja hace más llevadero
este
maridaje que compartimos.
Rito
que nunca precisó
arras
ni azahares.
©Trini
Reina/Verano de 2018
De
“La aridez de la tormenta”
Obra de Andre Kohn
10 de julio de 2026
Se rinde el paisaje
Se
rinde el paisaje
a
la monotonía del estío.
Amarillean
las hojas de polvo,
que
no de otoño.
La
boca del verano agosta
las
flores del jardincillo
que
pierden matiz y lozanía.
El
sol acuchilla la tierra
devastada
de arideces
y
la calima achicharra
pupilas
y siembra.
El
viento traspasa y quema
y
la solana parece eterna.
Los
reptiles campan al sol
y
zigzaguean
turbando
al silencio.
Huyen
los pájaros.
Claman
agua sus alas
y
hacia ella emigran.
Las
estrellas asomarán
al
último gong de campana.
La
cal solloza
lágrimas
blancas.
©Trini
Reina
De”
La aridez de la tormenta”
Verano
de 2018
Pintura de Sally
Rosenbaum
23 de mayo de 2026
En los claroscuros...
En
los claroscuros
de
la tarde,
cuando
el cuerpo
pide
noche,
a
ralentí, la memoria
se
quita la blusa
y
libre de seda y testigos
desnuda
sus secretos.
La
lámpara apenas alumbra
las
gafas y el libro
rendido
en mis manos.
El
gato entra en la estancia,
ronronea,
y
con premura rompe
el
hechizo que me cautivara.
©Trini
Reina/Verano de 2018
De "La aridez de la tormenta"
Obra
de Franz Marc
11 de mayo de 2026
La esperanza...
La
esperanza
es
trampolín que alza o desciende
según
la luminaria que lo sostiene.
Cuando
sombra,
el
desasosiego alcanza
abismos
imposibles.
Cuando
sol,
la
alegría se encumbra
como
águila soberana.
©Trini
Reina/Verano de 2018
De
“La aridez de la tormenta"
Obra de Steve Hanks
30 de abril de 2026
Horas entretejidas...
Horas
entretejidas
de
sol y tristeza.
Es
obscena la luz
cuando
reverbera
en
el abismo.
No
tiene indulgencia
el
aguijón
de
este gris irascible
que
me nubla.
©Trini
Reina/Verano 2018
De "La aridez de la tormenta"
Obra
de Dennis Perrin
19 de febrero de 2026
En el lugar de las alas
Justo
en el lugar de las alas
me
ha crecido un dolor
jíbaro
sin
camuflajes.
Crudo
filoso
puro
aquelarre.
De
boca abierta
y
mordida de alacranes.
Candidato
al Nobel del mal
de
acritud inmutable
Exquisito
en su constancia
certifica
que
nació para quedarse.
©Trini Reina/2018
De “La aridez de la
tormenta”
Obra de Mattlin Scott
24 de enero de 2026
Árida de llanto
Árida
de llanto
árida
de dios
árida
de huesos
árida
de ímpetu
Contumaz
en la aridez.
Poseída.
El
agua es canto pálido
que
no alcanzo.
Acequia
lejana.
Secadal
que
sobre si se vierte.
©Trini
Reina/2018
De
“La aridez de la tormenta”
15 de enero de 2026
La mañana bosqueja mapas
La
mañana bosqueja mapas
en
la ventana
a
la que asomo buscando
asignaturas
inalcanzadas.
Relaciono
aire,
con
vuelos imposibles,
y
el chalet de frente
es
nave que
se mece a la espera
que
a partir me decida.
Confundo
cielo
con
pájaros soberbios,
que
van sin alas,
porque
me las cedieron.
Y
los árboles famélicos
del
parquecillo
donde
entretengo la mirada,
los
transfiguro
en
selva de flora fascinante.
Los
autos son estrellas evasivas
y la gente que pasa
-caminando
por deporte-
son
actores interpretando
guiones
triviales
en
los cuales me incluyo como extra
o
actriz principal.
La
taza de café,
-a
medio beber-
entre
mis manos
se
volvió fría.
Será
que por un rato
la
calle se nevó de magia.
©Trini Reina/2018
De “La aridez de la tormenta”
De “La aridez de la tormenta”
7 de enero de 2026
Esta media noche...
Esta
medianoche
los
faroles visten
las
calles de feria.
Un
crepitar de insectos
delimita
al silencio.
En
el parterre,
las
lantanas semejan
lunares
de colores
sobre
el verde de su propia fronda.
La
luna crece
y
Venus le guiña.
Volver
a casa
en plena madrugada,
volver
con el sueño distraído
como
estrella que teme
los
torvos celajes de la noche.
©Trini
Reina
La “La aridez de la tormenta”
27 de diciembre de 2025
La soledad es perfume...
La
soledad es perfume
que
en la bruma se agudiza.
Llega
quedo y sutil
acaso
un sueño
pero
invade hasta la asfixia.
La
noche huele a vainilla y luna
y
a ti…tan lejos.
©Trini Reina/2018
De "La aridez de la tormenta"
11 de diciembre de 2025
Cuando apago la luz
Cuando apago la luz,
a jirones me acosan
los instantes heridos del día.
Las sábanas
-blancas curvaturas de agua-
incapaces son de adulzar el desvelo.
Acrecen delirios tras mis ojos
molinillos que vuelan,
huyen y convergen,
hasta que el ente torpe que soy
se ovilla en ellos.
Descifrarlos, desnudarlos,
proveer de bálsamo,
extraer bondades de donde no
germinan
se convierte en un galimatías dentro
de otro…
Contando constelaciones
me halla el alba.
©Trini
Reina/diciembre 2018
De
“La aridez de la tormenta”
4 de diciembre de 2025
Comienza el sueño...
Comienza
el sueño
a
hostigar los párpados.
Se
enhebran las pestañas
y
un cansancio genuino
mulle
las cobijas.
Ebria
de sueño y Orfidal
se
difuminan los contornos.
El
letargo es corsario
que
a su nave me arrastra.
En
el barco de la noche navego;
hacia
la isla del alba.
©Trini
Reina/2018
De
“La aridez de la tormenta”
29 de noviembre de 2025
Aún se desperezan las sábanas...
Aún
se desperezan las sábanas
de
sueño y tormenta.
Aún
el alba se demora
sin
afán de prendimiento.
Aún
es ambigua la noche
y
tiempla
la
esfera de mi traspaso
Aún
es noche y tardas.
Y
no es quimera,
y
tardas…
y
es la umbría.
©Trini
Reina/2018
De "La aridez de la tormenta”
24 de noviembre de 2025
Crece la noche
Crece
la noche
audaz
y descarnada,
sin
opción al exorcismo.
Inalterables,
sus
velos de tiempo desafían al aire
y
alcanza su cenit
en
el ojal de la madrugada.
Mis
ojos, tocados de angustia,
por
la expiración de la esperanza,
por
la osamenta de lo innegable,
por
la crudeza que al sueño impone
la
faz lobuna de la certeza,
permanecen
de par en par
y
sonámbulos.
©Trini
Reina/2018
De
“La aridez de la tormenta”
23 de noviembre de 2025
Gente, domingo y arte
Mañana de cielos añiles, moteados de blanco. Frío. Intenso frío. Domingo de misa y noviembre...
Gente en el centro de las plazas y en las esquinas. Gente bajo las marquesinas, compartiendo y dialogando. Tabernas añejas y mínimas. Dulce vino y calor imaginario.
Besos fraternos, cordiales, enamorados. Niños que corretean o lloran. Padres exasperados. Coches de caballos y cocheros, al acecho de turistas extenuados. Palomas confiadas, farolas y semáforos. Estilizadas catenarias fernandinas –la avenida agradece el cambio –, bicicletas y carriles. Cochecitos con bebés que no se ven de abrigados. Gente yendo y viniendo, y el álgido viento sembrando inviernos.
Besos fraternos, cordiales, enamorados. Niños que corretean o lloran. Padres exasperados. Coches de caballos y cocheros, al acecho de turistas extenuados. Palomas confiadas, farolas y semáforos. Estilizadas catenarias fernandinas –la avenida agradece el cambio –, bicicletas y carriles. Cochecitos con bebés que no se ven de abrigados. Gente yendo y viniendo, y el álgido viento sembrando inviernos.
Guantes rojos, bufandas y abrigos largos. Puestecillos de castañas asadas, regaliz, alhucema, incienso e incensarios. Aromas, humo, bullicio engalanado.
Falsas pieles sobre los hombros. Grandes bolsos, sombreros enlanados. Flemáticos mimos desafiando al frío y un gaitero que regala caramelos a quién aporta monedas a su canasto. Bancos y jardincillos, palacetes y naranjos amargos. Campanas y espadañas con las nubes compartiendo espacio. Gente que todo vende. Gente que poco gasta y mucho siente. Gente con apuros estacionados, porque hoy es domingo y hay que regatear al perseverante tren de los desencantos. En Plaza Nueva, Feria del Libro y San Fernando, que vigila, desde arriba, la ciudad que conquistó antaño.
Una joven, chaqueta de payaso, peluca y zapatones exagerados, reparte publicidad, calle arriba, plazuela abajo. Un chaval, de Mickey Mouse disfrazado, vende globos, o eso intenta, mientras maldice la crisis que lo abocó a este “fregado”. Gitanas morenas y anchas que ofrecen romero con insistencia a los paisanos y en Plaza de San Francisco bailan y cantan tres indios americanos. Su música nos retrotrae a las raíces del pasado. –¡Cuidado, atrás! – grita uno de ellos–, ¡el tranvía se está acercando! La gente se arremolina, mientras la flauta no ceja de emitir su quebranto. La Giralda, tan hermosa como una quinceañera sempiterna, se eleva sobre los tejados.
Ante la rejuvenecida iglesia de El Salvador, Dalí con sus esculturas está representado, “Carmen, La Crótalos”, parece que disfruta del ambiente y fulgura. Sobre el Cristo de San Juan de la Cruz, un rayo de sol, brillante y sin fuerza, reverbera y, en la sombra, parece que tirita el “Tritón alado”.
Y a las puertas del Ayuntamiento, bajo el cielo de Sevilla iluminado, es un lujo disfrutar de Auguste Rodin y su arte extraordinario. A saber, qué estará “El Pensador”, sobre nosotros cavilando.
© Trini Reina/2008
14 de noviembre de 2025
El día se alarga
El
día se alarga.
Cuerda
sin cabo que me circunda
y
aprieta, aprieta, aprieta
a
cada giro
a
cada respiro
a
toda acción
que
emprendo
para
acelerar los minutos.
Las
once de la mañana
y
ya extenuada.
Ni
tiene lustre mi piel
ni
mi cordura color.
La
luz no orbita en mis ojos;
de
tan secos no reflejan.
Mis
ojos
duros
como el esparto
de
la cuerda que me apresa.
©Trini
Reina
De
“La aridez de la tormenta”
11 de noviembre de 2025
Regresa la tarde a sus cobijas
Regresa
la tarde a sus cobijas
y
vuelven pájaros y tristeza.
Pronto
llegará la agonía del insomnio;
felino
que en la noche me acompaña.
Sus
colmillos, apresan la pereza
y
no cejan de zarandearla.
Acaso
llegue el reposo
un
segundo antes de que el mirlo
se
pose en mi terraza.
©Trini
Reina
De
“La aridez de la tormenta”
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