9 de septiembre de 2016

Puertos cálidos

Cuando la angustia aparezca,
déjala a las puertas de la escarcha,
no le hagas cuna
ni le cedas manto,
aleja de ella tu seno,
sella tus sienes a sus loas,
confronta a risas su perfidia;
aunque por dentro creas de gris morir.

Porque si descuidas tus puertos cálidos
y la acunas,
o le das abrigo,
en tu corazón sus zarpas harán cavernas,
y su voz, de malsano almíbar,
será enredadera que avance
y hospede
en tu cuerpo confundido.

Desata,
desata los lazos de la alegría,
y sea ella el arma rumorosa
que ahuyente los grises y la muerte.

©Trini Reina
Sep/2011

Obra de Martha Escondeur

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.