La
mañana bosqueja mapas
en
la ventana
a
la que asomo buscando
asignaturas
inalcanzadas.
Relaciono
aire,
con
vuelos imposibles,
y
el chalet de frente
es
nave que
se mece a la espera
que
a partir me decida.
Confundo
cielo
con
pájaros soberbios,
que
van sin alas,
porque
me las cedieron.
Y
los árboles famélicos
del
parquecillo
donde
entretengo la mirada,
los
transfiguro
en
selva de flora fascinante.
Los
autos son estrellas evasivas
y la gente que pasa
-caminando
por deporte-
son
actores interpretando
guiones
triviales
en
los cuales me incluyo como extra
o
actriz principal.
La
taza de café,
-a
medio beber-
entre
mis manos
se
volvió fría.
Será
que por un rato
la
calle se nevó de magia.
©Trini Reina/2018
De “La aridez de la tormenta”
De “La aridez de la tormenta”
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.