En
los claroscuros
de
la tarde,
cuando
el cuerpo
pide
noche,
a
ralentí, la memoria
se
quita la blusa
y
libre de seda y testigos
desnuda
sus secretos.
La
lámpara apenas alumbra
las
gafas y el libro
rendido
en mis manos.
El
gato entra en la estancia,
ronronea,
y
con premura rompe
el
hechizo que me cautivara.
©Trini
Reina/Verano de 2018
De "La aridez de la tormenta"
Obra
de Franz Marc
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