31 de mayo de 2017

Versóleo XII

Desde el fondo de este silencio
que me ciñe
se desgaja un grito imperioso
que quiebra cadenas
y se hace denso
y fluye.

El duro ser que soy
se niega a vomitarlo,
lo mastica,
bajo la lengua lo contiene hasta dolerse
desde las víscera hasta el temple.
Pero el grito tiene la furia de lo que callo
y la memoria de lo que silencié.

En una náusea ensordecedora
de incoherencias y derrota,
sobre el aire  viaja
en una vorágine sin sentido
y rolando  impacta contra
las paredes que me componen.

Temblando,
sobre mí misma me cimbro
y lo apago
con la húmeda salud del llanto.

© Trini Reina/enero de 2014
obra de Edvard Munch

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